En una barbería se trabaja con navaja sobre piel. Eso significa que la higiene no es un valor agregado: es la condición para abrir la puerta. Nuestro protocolo es visible a propósito, para que puedas comprobarlo sin preguntar.
Cada peine, tijera y clipper pasa por limpieza mecánica, desinfección en solución germicida y, cuando el material lo permite, esterilización en autoclave. Las hojas de navaja son de un solo uso y se abren delante del cliente. Las toallas se lavan a más de 60°C y se guardan en calentador cerrado.
También cambiamos el cuello de papel entre servicios y desinfectamos el reposacabezas del sillón. Suena obvio. En la práctica, es lo primero que se recorta cuando una barbería tiene prisa.
Si en algún momento ves algo que no cumple con esto, dínoslo en el momento. No hay reclamo más bienvenido.
